Santa María, Catamarca. Agosto de 2012. Un patio circular con las oficinas municipales, un algarrobo a medio tallar en el centro y la pared blanca con su bienvenida a la capital de los Valles Calchaquíes. El encargo espontáneo y después, la misión de integrar en una imagen y a grandes rasgos la historia de la ciudad... siendo una testigo de paso de todo aquello. Recordé la cerámica originaria que aún se conservaba en su suelo, alguna hilandera que saludé en el camino, los lugareños siempre trasladándose a través de los valles para trabajar y estudiar. Alguien ofreció contarme sobre los primeros arrieros, aquellos que comenzaron con el comercio de la región. alguien mas mencionó los instrumentos, la música, el canto, la copla; la historia transmitida a través del relato. El bagaje de cultura que cargaban los ancianos. Rodeando todo aquello, las montañas características, los campos sembrados de ajíes. Para afianzar los relatos, el viaje diario a dedo con nuevos personajes, otro ida y vuelta de vivencias. El resultado, un pequeño reflejo del inmenso caudal de sensaciones e imágenes que se me ofrecieron... un intercambio de huellas en el camino.


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